Nuestros dos mares

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Dos son los mares que bañan la costa cartagenera. Desde Cabo de Palos hasta las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar, el cordón litoral de La Manga forma una lengua de tierra de 21km de longitud y una anchura entre 100 y 1200 metros que separa el Mar Mediterráneo del Mar Menor.

Así es como en dos zancadas pasamos de bañarnos en las cristalinas y bravas agua del mediterráneo,  a darnos un tranquilo y salado remojón en la gran laguna natural.

La formación del Mar Menor fue debida a la sedimentación de arena que aportaban las corrientes dominantes en la zona. Al oeste de esta lengua de tierra queda el Mar Menor, cuyas especiales características ecológicas y naturales hacen de él un paraje natural único y el lago de agua salada mas grande de Europa. Al este se encuentra el Mar Mediterráneo. Ambos mares están comunicados por unos canales, denominados golas, por medio de los cuales el agua discurre entre ellos.

La laguna litoral del Mar Menor tiene 170 kilómetros de superficies. Cuenta con 73 kilómetros de costa en la que se van sucediendo playas de aguas tranquilas, transparentes y cálidas ya que mantiene una temperatura media anual de 18º. Su profundidad máxima es de 8 metros.

Así mismo, este pequeño y particular mar cuenta con varias islas de origen volcánico, que son: Del Sujeto , Del Barón o Mayor, Del Ciervo, Rondella o Redonda y Perdiguera. Todas ellas están protegidas y a todas, excepto la del Barón, que es privada, se puede acceder libremente.

No hace tanto tiempo, a la isla Perdiguera salían barcos diarios desde varios puntos del mar menor ya que había allí algunos chiringuitos. Recuerdo de pequeña ir allí con mis abuelos, tíos y primos a comernos unas sardinas y unas paellas, que supongo estarían riquísimas, pero de lo único que logro acordarme es que durante todo el tiempo que estuvimos en aquel chiringuito no dejaron de poner una vez tras otra la canción de la sopa de caracol. Creo que nunca he escuchado una misma canción tantas veces seguidas…Pero dejando los recuerdos melancólicos a un lado (y la sopa de caracol a otro) hay que decir que debido a aquella afluencia turística, la isla se fue ensuciando y se fue perdiendo su fauna y su flora, hecho que provocó el cierre de los locales de la zona y derribados los muelles para atracar los barcos en el año 2007.

Cambiando de mar, que decir del Mediterráneo, con sus refrescantes aguas, largas playas de arena e innumerables calas en las que perderse. Podría estar escribiendo líneas y líneas sobre nuestra preciosa costa, pero lo dejaré para dedicarle otra publicación mas detallada a nuestras playas. Como anticipo y recomendación personal, las playas de Calblanque y la Playa de Levante de Cabo de Palos son un buen motivo para visitar nuestra comarca.

 

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